Las Rozas de Madrid - 28230
jul 022010
 

Roures se cabrea porque las distribuidoras de cine se niegan a acatar la imposición totalitaria del gobierno nacional-socialista de Cataluña. Los niños catalanes van a tener que ir a Aragón, Valencia o Madrid para ver el final de la saga de Harry Potter. O verla en inglés.  Bien empleado le está a los catalanes. A ver si así despiertan y echan a patadas, como merecen, a los nazis.

Roures por su parte debería explicarnos a todos cómo es posible que un supuesto marxista sea nacionalista. ¿No será que es nacionalista-socialista?