Qué personaje más siniestramente idiota. Maradroga. La vergüenza del deporte. La vergüenza de Argentina. Sólo un memo (o un peronista) puede hacerle la ola a un presunto deportista más que dopado.
Pues va el presuntuoso y se reúne con Chávez. El golpista venezolano decide, porque nada mejor para un dictador en momentos de zozobra que buscarse un enemigo exterior, que se la van a liar a Colombia por denunciar los tejemanejes proterroristas del gorila rojo. De ETA a las FARC.
Maradroga, amigo de cuantos asesinos y tiranos pueblan la faz de la tierra, sale, naturalmente, en apoyo de Chávez.

Vaya dos colgados.


