Al final ha resultado ser un boomerang. El Tribunal Supremo investigará si Baltasar Garzón (y van 4 causas de presuntos delitos) y a las dos fiscales que supuestamente han ocultado pruebas que demostrarían la inocencia de Francisco Camps. (Por ejemplo, escuchas telefónicas donde Pablo Crespo afirma que Camps pagaba sus trajes y que la acusación contra él no se puede sostener porque no es cierta)
Se investiga también si Garzón se quedó con la investigación sin ser competente para ello. Es decir, si la fiscalía esperó a tener un juez afín para denunciar y saltarse el turno de reparto.
Se investiga si, actuando como actúan los de las dictaduras, no se habría respetado el principio de defensa y la presunción de inocencia. Es decir, se habrían vulnerado derechos fundamentales de los imputados. O más claro: se habría construido un sumario para enchironar a una persona inocente.
Esto, de ser cierto (al menos lo de saltarse el turno de reparto me da a mí que lo es), es de una gravedad tal que debería provocar no sólo la caída del Fiscal General del Estado, el entrullamiento de quienes han colaborado en ello (ministro de Justicia si ha colaborado inclusive), sino la de todo el gobierno.
Estamos hablando de un juicio político al estilo de los de la URSS.
Otrosí
En todo caso, supongo que las defensas de todos los imputados pedirán la nulidad de la instrucción. Si es que es lo que pasa cuando caen en manos de políticos con toga…