Camps y Costa han sido absueltos en el caso de los trajes, que era una chorrada que nos ha costado a todos los españoles una pasta gansa. Las costas las debería de pagar el PSOE. Y decir esto no es decir que no piense que en el Gürtel hay tomate. Pero no los trajes.

En todo caso, impagable la reacción de ciertos voceros de la izquierda, como Ignacio Escolar, que están demostrando un respeto hacia la Justicia sólo equiparable al de Gaspar Llamazares.

Por supuesto, también andan mezclando este juicio, con jurado popular, con los juicios (en plural) a Garzón. Cuando no tienen nada, pero absolutamente nada que ver.

 

 

Las cosas como son. Y cuando se hacen bien hay que decirlo. O al menos cuando se proponen cosas interesantes. En esta línea, la propuesta conocida ayer del Partido Popular de cambiar las leyes para que los miembros del órgano de gobierno de los jueces, esto es, el CGPJ, sean elegidos (al menos 12 de ellos) tal y como mandaba la de facto extinta y socialdemócrata Constitución, que es entre ellos mismos. Es decir, volver a lo anterior a 1985.

Sorprende que Eduardo Madina, diputado socialista que aspira a ser algo así como una “tercera vía”, arremeta contra esta decisión, que debería apoyar cualquiera que crea en la división de poderes y, por ende en la democracia (que no existe sin ella). Ahora se entiende por qué Rubalcaba o Chacón. Porque es lo que hay.

Otrosí.
Menda lerenda es miembro del CLA, que no del CLU.

 

 

¿Alguien cree que la negligencia judicial que ha supuesto la excarcelación del psicópata Antón Troitiño ha sido casual y que no tiene nada que ver con los deseos del elegante ZP de encamarse con ETA?

¿Alguien piensa que el CGPJ expedientará y separará de la carrera judicial al magistrado Guevara, responsable de la excarcelación, y por tanto de la fuga, del etarra?

¿Alguien cree que Guevara tiene la toga manchada por el polvo del camino?

 

La jueza Mercedes Pérez Barrios ha decidido separar los procedimientos de la «operación Galgo» y ha dejado a Marta Domínguez al margen de todos los demás. Ha comprobado que la atleta palentina no tiene relación alguna con Manuel Pascua Piqueras, Eufemiano Fuentes y el resto de la supuesta red de dopaje, y así lo ha constatado. La «operación Galgo», que empezó a cojear al poco de trascender a los medios, se queda así sin su protagonista estelar, en este caso, «la liebre»

Y yo me pregunto… ¿quién va ahora a reparar el daño (basado en un informe de la UCO que la Juez ha refutado) hecho a esta deportista de élite española? ¿Van los medios de comunicación a titular en letras enormes un “inocente”?

Ya está bien de producciones Rubalcaba.