Aviso: os voy a largar una de aventuras y desventuras de anghara en la red. No tiene la menor importancia, pero me apetece chinchar un rato. Así que si queréis leer algo importante, esta entrada no lo es en absoluto.
Vamos allá:
La necesidad básica del parásito es asegurar sus vínculos con los hombres para que lo alimenten. Coloca las relaciones en primer lugar. Declara que el hombre existe para servir a los demás. Predica el altruismo. (Ayn Rand en “El manantial”)
No voy a incidir nuevamente en el tema del Estado de Partidos, la partitocracia, la cupulocracia. Lo damos por sabido aunque la prota de mi relato, por supuesto, no se va a enterar de nada. Saldrá por ahí lloriqueando diciendo que la he llamado cúpulo, que viene de cópula. O sea, una cochinada. O similar.
Tamagotchis, como yo los llamo, los hay en todos los partidos.. Son esos trepillas cuya insolvencia intelectual es inversamente proporcional a su sectarismo y que lamen lo que haga falta para ir en una lista que en su caso es tonta. Son el producto de la partitocracia. Los pisamoquetas. Tienen futuro en lo que la casta llama política, que es politiqueo. Son personas que no toleran la más mínima discrepancia y que se dedican a la adoración del líder, con ocasión y sin él. Fanáticos, vamos. Los Ruby Marmolejo de uno y otro signo.
Antes los tamagotchis se limitaban a los pasillos de las sedes. Pasillear le dicen. Pero con la irrupción de las redes sociales en nuestras vidas, han salido al online. No se dan cuenta que en la red su pasilleo es observado por gente ajena al círculo.
Hace unas horas me topé con una tamagotchi del PP. El sujeto que me ocupa adora al valenciano Esteban González Pons, quien ayer no tuvo un buen día por los motivos que tan magníficamente describe Elentir en su bitácora. Evidentemente, en Génova aún no se han enterado qué es esto de la Red. Así les luce el pelo 2.0. Ellos sabrán. Si votan la Ley Sinde, yo no voto.
El caso es que la individua en cuestión tuvo a bien publicar sin sonrojarse esto en el muro de Facebook de su adorado, que estaba siendo acosado por seguidores del nuevo partido de Cascos (¿y porqué no se crean su grupo de Facebook?) y por internautas indignados por la ausencia del político en la manifestación de víctimas del sábado.
“Primero está el Partido (sic), luego las personas”.
Y lo que es peor, suscribirlo. Y reafirmarse con todo tipo de frases que parecían sacadas del manifiesto comunista o de cualquier decálogo elaborado por Mussolini. Como redacta igual que piensa ponía, aunque luego hay que deducir que no quiso decir lo que textualmente dijo, la frase en boca de su líder, al cual me dirigí preguntándole si había pronunciado tal barbaridad, que es una justificación implícita para la comisión de los crímenes típicos de los regímenes totalitarios del siglo XX. Lenin o Mussolini. Stalin o Hitler. Todos ellos exigían anteponer el “Partido” al individuo. Partido que se confundía, por supuesto, con Estado y Gobierno.
La tamagotchi tuvo que entrar al trapo faltando al respeto. Le salió mal porque soy bastante fresca. Así que recurrió a un patético intento de amedrentamiento posiblemente pensando que soy una tonta en busca de una lista (son tan endogámicos que no se dan cuenta que hay vida más allá) señalando que mi muro de Facebook es abierto y que contenía críticas al PP y a su amado. Y a ella, claro. Las mismas que puse bajo su gloriosa frase en el muro de Pons (como es valiente ha borrado el hilo).
Anghara, que de esta el PP no te lleva en listas. No lo dijo, pero es lo que se entendía. Jajajajajajaja. Casi me da algo de la risa.
La tamagotchi no cejó en su empeño de liquidar la imagen del político al cual dice adorar. Como contribuye a ello quien le administre la cuenta de Facebook censurando preguntas formuladas por internautas con educación, quizá porque son incómodas.
La cosa acabó como el rosario de la aurora, claro.


La tamagotchi en cuestión anda ahora por ahí lloriqueando diciendo que la he llamado asesina y no se qué idioteces más. No diferencia entre una crítica al socialismo y su habitual guerra de guerrillas tipo Sálvame.
Por supuesto, ha reaccionado como reaccionan los tamagotchis, que es cobardemente. Me ha bloqueado en Facebook y ha denunciado mi cuenta.
Bueno, lo del bloqueo es a mí y a todo el que lleva un poco la contraria en ese muro. Lo de la denuncia histérica no lo sé. Pero tranquila, Paqui, lo entiendo. El Partido es lo primero.
Y encima seguro que no sabe alemán y no la podemos facturar allende nuestras fronteras.
Qué paciencia que hay que tener.