La perroflautada en busca de la dictadura, que es lo que les mola a estos individuos kaleborrokeros que desprecian (porque no comprenden) el Derecho, anda liando -con la complicidad de los medios de comunicación- la marimorena en Valencia. Dicen que niños se enfrentan a policías y que estos poco menos que torturan a tiernos y desvalidos infantes. Mentira.

Los antisistema, con algunos críos descerebrados – de los 25 detenidos 20 eran mayores de edad- como coartada, andan montando el numerito violento de siempre. Insultos contra la policía, agresiones y cuando les pegan con la porra, a llorar como niños malcriados que son. Causando daño a la imagen de España. Y haciendo el hortera (lo de #primaveravalenciana es de una horterada tal que seguro que se lo ha inventado la niñata histérica de voz de pito que se escucha en el vídeo).

Por cierto, los papás de estos “niños” deberían pagar los destrozos causados. Y los profesores que les animan a acudir a la violencia ser separados, de inmediato, de la docencia. Pero de inmediato.

Esto que estamos viendo en Valencia es el fruto del sistema educativo español. Pero Wert sólo anuncia que cambiará el nombre de EpC. Tenemos lo que nos merecemos.

Ojo, que además pretenden extender la violencia a otras comunidades.

PD La kale borroka es un invento traído a España de la mano de las Juventudes Socialistas en los años 3o. Lo digo porque así se explican muchas cosas.

 

Pues resulta que por mucho que quieran (desde fuera y desde dentro) borrarlo de la historia reciente, José María Aznar es quien consigue realmente poner en pie al auditorio del PP reunido en Sevilla.

El ex presidente ha hecho un discurso muy duro contra la política de Zapatero (“el peor gobierno de la democracia”). Además, ha pedido a Rajoy, en referencia a  ETA, “aplicar sobre los verdugos todo el peso de la Ley”. O sea, nada de componendas. No sé si a Oyarzábal le ha dado un yu-yu, pero lo presupongo.

Cuando pronunció estas frases el auditorio parecía que iba a venirse abajo de los aplausos:

““La verdadera historia que algunos quieren reescribir dice que la incompetencia no es una virtud. Que mentir sobre la crisis no es patriotismo. Que la negociación política con los terroristas no es un acierto estratégico para la paz. Que destruir la política exterior y primar las amistades peligrosas no es construir un nuevo orden mundial, sino dañar los intereses de España”

Por cierto, Cristina Cifuentes y su enmienda de suprimir el “cristiano” del humanismo cristiano, para así ser los más chachis del ateísmo (a documentarse), ha arrasado. Ha logrado entre 5 y 8 votos.

 

Que se ha montado una buena a cuenta de la intención de Cristina Cifuentes y Ángel Garrido de suprimir del humanismo cristiano el “cristiano”, es bien conocido.  En mi opinión Víctor Gago da magistral respuesta a esta propuesta en Libertad Digital, así que os emplazo a leerla.   Cristina Cifuentes y sus compañeros de partido están en su perfecto derecho a presentar cuanta enmienda  quieran en el Congreso del PP y eso no es discutible. Y yo de pensar que son unos insolventes zapateristas intelectualmente hablando. O de hacerles ver mi discrepancia.

Pero el tema del que yo me voy a ocupar no es ese.

Lo que causa estupor es la reacción de la Delegada del Gobierno en Madrid. Y resalto su cargo por lo que voy a contar a continuación.

Una vez que se conoció públicamente la enmienda en la red social Twitter se sucedieron las reacciones de indignación, alucine y cachondeíto de ciudadanos. También de apoyo. Es lo que tiene la web 2.0. Que aquí el personal ya no se calla. Cifuentes, reputada tuitera, debería saberlo.

La reacción, pasadas 24 horas, de Cristina Cifuentes, ante unos contertulios extrañamente tibios en Esradio, fue declarar que era víctima, nada menos, que de un “linchamiento”. Lo cual es gravísimo, por supuesto. Hemos asistido a otros, de gentes de la sociedad civil, como el de Hermann Tertsch. O el de Federico Quevedo, de quien discrepo profundamente, pero que sufrió todo tipo de amenazas e insultos en Twitter. O el de Albert Rivera, por citar a un político.

Bien. Pregunta: ¿ha denunciado Cristina Cifuentes, delegada del gobierno, éste presunto delito? ¿Ha denunciado amenazas, coacciones, injurias o calumnias ante las autoridades?

¿O estamos una vez más ante el victimismo de un político profesional cuando le pillan con el carrito de los helados?

Eso por un lado. Se imaginan la gravedad política del asunto si la señora delegada del gobierno acusa a ciudadanos de “lincharla” y no denuncia ¿verdad? Si no hay denuncia, a casita.

Por otro lado, como relata magníficamente Elentir en su blog, la popular, se ha permitido el lujo, toda una delegada del gobierno, de cargar contra una asociación ciudadana (Hazte Oír)  porque la critican.  Hazte Oír había lanzado una alerta ciudadana (consiste en que QUIEN QUIERA pueda enviar a TÍTULO INDIVIDUAL (individualismo puaggg) un correo electrónico a Cristina Cifuentes, Santiago Cervera y Ángel Garrido pidiéndoles la retirada de su enmienda por discrepar de ella).

Cervera y Garrido reaccionaron como ya la legislatura pasada habían reaccionado políticos socialistas: quejándose de recibir los correos. ¡Pabernos matao! Deberían reflexionar sobre ello. Si los ciudadanos os “saturan” el correo, lo mismo es que discrepan y deberíais al menos meditar sobre ello en lugar de cabrearos.

Pero lo de Cifuentes ha sido mucho peor. Acusa a Hazte Oír poco menos que de ejercer la censura y hacerla callar. Y de insultarla o faltarle al respeto, cosa absolutamente falsa, a menos que faltarle al respeto sea llevarle la contraria.

Pues bien, aunque la señora Cifuentes sostenga la barbaridad de que las convicciones personales hay que dejarlas en casa para ejercer en política (¿si me dedicara a la política debería dejar mi convicción de defender la libertad en casa, señora mía? ¿y debería cortarme las alitas de angelito cristiano, Cristina -valga la redundancia-?), resulta que además es delegada del gobierno antes, durante y después.

Y es intolerable democráticamente hablando que la delegada del gobierno cargue de esta forma contra Hazte Oír.

Por eso mismo Cristina Cifuentes debería dimitir. Pero ya. O ser cesada.

Además así podría volver a la Universidad de donde dice que viene y estudiar un poco de ciencia política. Lo cual le vendría estupendamente.

PD Ah, y ni se molesten. No soy democristiana. Ni mucho menos.

PD Desconozco si la señora Cifuentes me ha bloqueado o no en Twitter, como ha hecho con buena parte de sus críticos. No es un personaje  cuyo bloqueo me preocupe lo más mínimo. En todo caso, al título del blog me remito.

 

Transcripción taquigráfica de la intervención de Ana Camins

 

Ana Camins Sobre Laguna de Arganda 9 Feb 2012 Acta Taquigráfica

 

María Inés Pilatti, ministra de Educación, Ciencia y “Tegnología” de la provincia de Chaco. Argentina.