Ayn Rand en The Objectivist Newsletter, en julio, agosto y septiembre… de 1965 (Capitalismo: el ideal desconocido, Ed. Grito Sagrado, págs. 330-332)
El país en general es un espejo de sus universidades. El resultado práctivo de la filosofía moderna es la economía mixta del presente con su nihilismo moral, su rango del pragmatismo del momento, su ideología anti-ideológica y su recurso verdaderamente vergonzoso de la noción del “gobierno por consenso“.
El dominio por los grupos de presión es meramente el preludio, el condicionamiento social para el mando de la masa. Una vez que un país ha aceptado la obliteración de los principios morales, de los derechos individuales, de la objetividad, de la justicia, de la razón y se ha sometido al mando de la fuerza bruta legalizada, no tarda en darse la eliminación del concepto de lo “legal”. ¿Quién va a resistirlo y en nombre de qué?
Cuando los números son sustituídos por la moralidad y ningún individuo puede reclamar un derecho, pero cualquier pandilla puede hacer valer el deseo que sea, cuando la transigencia es la única política esperada de aquellos en el poder y la preservación de la “estabilidad” del momento, de paz a cualquier precio, es su única meta, el ganador, necesariamente, es quienquiera que presente las demandas más injustas e irracionales; el sistema sirve de invitación manifiesta para hacerlo. Si no hubiese comunistas u otros secuaces en el mundo, tal sistema los crearía.
Cuanto más comprometido está un funcionario con la política de la transigencia, menos capaz es para resistir cualquier cosa: ceder es su respuesta “instintiva” en cualquier emergencia, su principio básico de conducta, lo cual hace de él una presa fácil. (…)
En contra de la creencia fanática de sus defensores, la transigencia no satisface, pero tampoco decepciona a todos; no conduce a la realización general, sino a la frustración general; aquellos que intentan ser todo para todos los hombres, terminan no siendo nada para nadie. Y más: la victoria parcial de un reclamo injusto alienta al demandante a intentar aún más; la derrota parcial de un reclamo justo, desalienta y paraliza a la víctima. Si una pandilla decidida, disciplinada de partidarios del estatismo asaltara los remanentes desmoronados de una economía mixta, proclamando atrevida y explícitamente las tesis colectivistas que el país había aceptado por omisión tácita, ¿qué resistencia encontrarían? La mayoría, desanimada, desmoralizada, irreitada permaneceraía letárgicamente indiferente ante cualquier evento público. Y muchos respaldarían la pandilla al principio, movidos por una frustración desesperada, incoherente, por una necesidad de protestar, no sabiendo cabalmente en contra de qué, por un deseo ciego de lanzar un golpe fuerte en cierta forma en medio de la desesperación sofocante por el estado de cosas. (…)
Pero no importa qué tan malamente desmoralizado y filosóficamente desarmado pudiera estar un país, tiene que alcanzar un cierto punto psicológico crítico antes de que pueda ser empujado desde un estado de semilibertad a rendirse ante un dictadura lisa y llana. Y este fue el propósito ideológico principal de los líderes de la rebelión estudiantil, quienquiera que ellos fueron: condicionar al país a aceptar la fuerza como el medio de decidir las controversias políticas.
6 Responses to “¿De qué me suena?”
Sorry, the comment form is closed at this time.




Es un trabajo estupendo, Anghara. Puede parecer que tiene el inconveniente de la necesidad de tiempo y de calma que creo apenas tenemos los “cachondos” que sólo utilizamos la red para relajo y disfrute, que sólo pasamos por los blogs para risas y tal y cual, en plan frívolo y eso.
Así que imagínate la lectura que los trolls harán.
Hay cosas que no han cambiado desde entonces. Pero también se podría decir que la Universidad es el reflejo de la sociedad. Por algo el nivel general de nuestras universidades es apenas más elevado que el de Asia Central (y el de algunas Facultades, como el de Políticas de la de Madrid, bajo cero).
Nos describe perfectamente. Lo calca como si nos hubiera visto, viajando en el tiempo.
Quizá porque lo que aquí sufrimos es lo que ella describía que sucedía en USA hace 40 años
PD Os recomiendo vivamente comprar este libro. Se sale.
De cualquier forma, se está acabando el tiempo del diagnóstico (por usar un término médico) y llega el de la terapia… de grado o por fuerza.
[...] "CRITEO-300x250", 300, 250); 1 meneos ¿De qué me suena? anghara.com/%C2%BFde-que-me-suena/ por alexwing hace 7 [...]